No es la primera vez que la empresa cancela un proyecto similar. El pasado año 2020, había sucedido lo mismo con el proyecto de “Smart City” de Toronto, Canadá. Aparentemente el problema nace de la gestión de datos de las diversas localidades y de la privacidad de sus habitantes.

Se trataba de un proyecto conjunto entre Google y Sidewalk Labs, empresa que debía analizar los patrones de movilidad de Portland, la ciudad más grande del estado de Oregon (Estados Unidos). A poco tiempo de empezar a trabajar, Sidewalk, delegó la tarea a otra empresa: “Replica”, la cual tampoco continuo con dicho plan, acusando a “Metro”, la agencia local de Portland detrás la creación de la ciudad inteligente, de querer extraer demasiada información personal de los usuarios y de comprometer sus principios de privacidad.
Se entiende por “ciudad inteligente” una ciudad que, mediante el uso de la tecnología, proporciona servicios tradicionales y resuelve cuestiones urbanas. Es aquella que, entre otras cosas, facilita la movilidad, mejora los servicios sociales, es sostenible y da voz a los ciudadanos. Así pues, aunque parezca que el concepto es muy nuevo, podría considerarse que las ciudades romanas ya lo eran, pues utilizaban la tecnología para facilitar la vida de los ciudadanos que las habitaban: disponían de acueductos y de sistemas de evacuación de aguas residuales, por ejemplo. Tanto en Estados Unidos como en Canadá, fue la falta de transparencia la que terminó con la vida de la ciudad inteligente. ¿Qué opinas?
