Escribir dice más de lo que pensamos, y es por eso que especialistas se dedican a analizar los trazos de nuestras letras, y hasta la forma en que agarramos un lápiz o el espacio que ocupamos en una hoja. En este caso, la forma en que hacemos la letra “M” puede indicar mucho de nosotros.
Para esto, sólo debemos escribir una palabra que contenga “M” , ya sea en imprenta o en cursiva, y luego analizar esos trazos. ¿Probamos?.
:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/ESDYK35VIFD5BBQTLW5TD7VPKQ.jpg)
Altura de los montes o arcadas
La letra M, ya sea en manuscrita o imprenta, se compone de montes, que son las vueltas superiores y consecutivas, o reflejas, con las que se realiza el grafema. El primer monte representa a la persona, el segundo su entorno cercano, mientras que el tercero a su relación con el resto, las críticas y las opiniones. Cuando se realiza en letra imprenta, carece del tercer monte, por lo cual se reduce a la relación consigo mismo y la siguiente con los demás. De cualquier manera, cuando el primer arco es más destacado o de mayor tamaño, indica que la persona tiene la necesidad de sentirse reconocido y valorado por el entorno, todo dentro de rangos normales.
Ancho de los montes
Cuando los montes tienen un ancho regular entre sí, habla de un equilibrio y uniformidad en lo que siente, lo cual se reforzará dependiendo de qué tan ancho sean los espacios. Si estos son estrechos, la persona tiene muchas inseguridades, así como un alto grado de timidez, les gustaría pasar desapercibidos en la sociedad. En cambio, cuando son demasiado anchos, denota una gran autosuficiencia, con seguridad en sí mismo, la cual aplica a los diversos ámbitos de la vida. Si hay una irregularidad o mezcla, se debe prestar atención a cuál monte es el que se presenta diferente, ya que de ello se revelará en qué aspecto la persona expresa determinadas características.
Ángulos o ausencia de ellos
Si la letra M es cóncava, habla de una personalidad defensiva, de carácter firme y riguroso, con alta capacidad de concentración. Por el contrario, si es convexa, habla de una firmeza en conjunción a una mayor conexión a la idealización, donde se combina energía y adaptación. Cuando se da por medio de bucles, habla de espíritus diplomáticos, lentos e indecisos, también de gustos por la soledad. Por el contrario, si son angulosas, habla de una mayor tenacidad, más irritables e indomables, poco flexibles y tolerantes.
